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Fundación Goberna organiza el curso “La Educación en Valores”

En estas últimas décadas el mundo ha vivido grandes cambios en todos sus ámbitos, los cuales han sido un factor determinante dentro de la educación, incluyéndose en ésta la de los valores.

Es importante puntualizar algunos de los motivos más relevantes dentro de estos cambios:

• El crecimiento de las zonas urbanas debido al desplazamiento de la población; tanto en el interior como en el exterior; especialmente de los países subdesarrollados. Esto ha traído como consecuencia el subempleo y el desempleo, evidenciándose la desesperación de seguir adelante realizando cualquier tipo de labor, muchas veces dejando a un lado los principios y los valores, encontrando como salidas la mendicidad y la delincuencia las cuales son vivo reflejo de la desesperación por sobrevivir en un medio con muchas adversidades.

• La necesidad de buscar una mejor calidad de vida, mejor empleo y por lo tanto mejor salario, han provocado la migración de muchas personas, causando el detrimento de la unión familiar, la cultura, las tradiciones y las costumbres. Vemos el reflejo de una juventud que va creciendo sin identidad, sin valores, confundiendo su realidad, tratando de llenar sus vacíos con falsas alternativas como las drogas, las pandillas, el placer por la destrucción y una serie de antivalores que los van deteriorando como seres humanos.

• La creciente penetración de la ciencia y de la tecnología, exige no solo una comprensión científica del universo sino una adecuada y racional utilización de las técnicas modernas.  En el mundo actual, se transmiten fácilmente y con gran rapidez cantidades impresionantes de mensajes positivos y negativos de toda índole, de los cuales podemos conocer modas y culturas, a todo nivel de prensa escrita, radio, televisión, vallas, Internet, muchas atentan en contra de la dignidad del hombre y de la mujer.

Tomando en cuenta los puntos anteriormente mencionados es necesario implementar un adecuado proceso de educación en valores en todos los niveles educativos, tomándolos como un eje transversal en la vida de los ciudadanos.

Podemos hablar de una educación en valores como una orientación que permita humanizar para lograr una correcta socialización que tenga como objetivo ayudar a los niños, niñas y jóvenes a integrarse en la comunidad.  Entendido de este modo, se puede afirmar que la educación en valores es un proceso de desarrollo y adquisición de capacidades para sentir, pensar y actuar, así como también dotar de habilidades, del bagaje cultural necesarios y capacitarlos con los conocimientos sustanciales para enfrentarse a aquellas situaciones que implican o pueden implicar un conflicto de valores.

Esta educación en valores también implica una vertiente creativa, crítica y transformadora. La educación en valores busca que cada sujeto sea el autor de su propia historia, para lo cual debe tener en sus manos la responsabilidad de hacer su vida, de tomar decisiones en cualquier situación y construir una forma de ser anhelada y un modo de vivir.  En definitiva lo que se pretende es que todo ser humano sea responsable de su propio destino.

En la educación en valores, como en los demás procesos educativos, el desarrollo y aprendizaje son dos conceptos estrechamente relacionados.

En este sentido la educación en valores puede contribuir al desarrollo de las capacidades psicológicas que forman el sentimiento, el pensamiento y la acción. Estas capacidades apuntan al desarrollo del juicio moral y la comprensión crítica de la realidad; capacidad para argumentar de acuerdo con criterios cada vez más justos, para comprender la raíz de los problemas, lo cual le permitirá al sujeto comprometerse en un diálogo crítico y creativo con su realidad personal y social.

Así los beneficios que se obtendrán nos permitirá ser más humanos, engrandeciendo nuestra esencia de ser mediante la calidad y la cantidad de los conocimientos que adquirimos y de igual forma por la capacidad de poder utilizarlos para solucionar los problemas, adaptándonos e integrándonos de la mejor manera a los grupos humanos con los que nos ha tocado vivir.

Nuestros sentimientos también se enriquecen y nos permiten tener relaciones cordiales, pacíficas y por lo tanto productivas con su entorno.

La educación en valores también nos permite tener capacidad de adoptar firmes decisiones para proceder con libertad responsable ante nuestros actos.

Para decidir cuales valores deben considerarse prioritarias en cada momento, hay que partir de los siguientes factores:

Rasgos estructurales de la edad.
Naturaleza de cada virtud.
Características y posibilidades reales del joven que estamos educando.
Necesidades de la familia y de la sociedad en que vive el niño y el joven.
Preferencias y capacidades personales de los padres y maestros.

Teniendo en cuenta que cada familia es diferente y por lo tanto cada hijo y cada padre requieren atención distinta, se presenta un esquema de virtudes por edades, de acuerdo con los rasgos estructurales de la edad y la naturaleza de las virtudes.

Hasta los siete años:

Obediencia.
Sinceridad.
Orden.
Autoestima.
Solidaridad.
Respeto.

Antes de los siete años los niños tienen apenas uso de razón y por lo tanto, lo mejor que pueden hacer es obedecer a sus educadores, intentando vivir este deber con cariño.

Desde los ocho hasta los doce años:

Fortaleza.
Perseverancia.
Laboriosidad.
Paciencia.
Responsabilidad
Justicia.
Generosidad

Los chicos de estas edades pasan por una serie de cambios de tipo biológico con la llegada de la pubertad y, por ello es conveniente desarrollar, de modo especial, la voluntad, para hacer más fuerte su propio carácter.  Ahora los niños empiezan a tomar decisiones personales, pero necesitan criterios para saber si se dirigen bien al objeto de su esfuerzo.

Desde los 13 a los 15 años:

Pudor.
Sobriedad.
Sencillez.
Sociabilidad.
Amistad.
Respeto
Patriotismo

En esta edad es conveniente, de acuerdo con el descubrimiento de la propia intimidad, insistir de modo preferente en unas virtudes relacionadas con la templanza.

Desde los 16 hasta los 18 años:

Prudencia.
Flexibilidad.
Comprensión.
Lealtad.
Audacia
Humildad.
Optimismo.

Los padres y maestros deben darse cuenta de que en estas edades es muy difícil exigir a sus hijos o alumnos que hagan cosas y tampoco es conveniente hacerlo.  Más bien se tratará de que piensen antes de tomas decisiones, recordándoles continuamente la importancia de establecer criterios en torno a los cuales se puede decidir razonablemente.

Conclusiones

• En la familia y en la escuela es donde se inicia el aprendizaje para la vida social.

• Durante los primeros períodos de vida del niño es cuando se establecen parámetros y criterios para la existencia.

• Los valores que se están proponiendo nos sirven como pauta  para continuar con una labor que no termina sino con la muerte.

• Los escasos minutos que se dedican a la educación en valore, son insuficientes para llenar lagunas que no se llenan en el hogar.

• Si se siembra valores desde pequeños, podrán florecer, madurar y dar frutos.

• Los valores se deben cultivar en todo momento, tanto en el hogar como el los centros educativos.

Lugar: Biblioteca Goberna, Cooperativa Carlos Castro 2, Mz. 13, solar # 8
Guayaquil – Ecuador
Días: Sábados 8 y 15 de Diciembre de 2007
Hora: De 9 a 10 a.m.

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